Me pregunto si

 

Entendiendo mis caídas

dejaré por fin

de resbalar por tus caderas

 

Si seguiré olvidando que 
mi taquicardia 
la provoca tu arritmia

 

Que tu sístole

sigue siendo dueña de mi diástole

Cada vez que me miras

 

Me pregunto si

 

En la línea ecuador,

mi inquietud y tu desasosiego,

sabrán abrazarse de nuevo

 

Si conseguiré

ser por un día, Miguel Hernández

para poder por fin

escribirte lo que te mereces

 

Si frenaremos

el ocaso

solo con rozarnos

 

Me pregunto si

 

En el medio de tus dudas

y en el centro de mis miedos

volveremos a conocernos

 

Si valdrá la pena

este llanto que amedrenta

a un alma que yace encadenada

al primer impulso que provocan

el roce de tus labios y el vuelo de tu falda

 

Porque si es verdad

que tenemos dos vidas

las tres mías

terminan con tu huida

 

Me pregunto si

 

Encontraré algo de calor

entre tanta ausencia.

 

Si sabré encontrarle el compás

a ese ruido que dejaste, al cerrar la puerta.

 

Me pregunto si

 

Algún día,

pedirás perdón

aunque no lo tengas.

 

Colaboración Pablo Cascio

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