A mi hermano: dueño de mi corazón, ahora y siempre

Hace casi 19 años que la vida me hizo el regalo más grande que jamás me haría nadie. Y, aunque esté mal, se olvida a menudo qué es lo realmente importante. Lo cierto es que lo que realmente importa es él, porque a la hora de sentarme a dedicarle unas letras, borro más de las que escribo: ningún escrito estará nunca a su altura.

Se olvida tanto lo que es realmente importante que llegamos a pensar que el mejor beso, el mejor abrazo y la mejor sonrisa es con la persona de la que estás enamorado. Hasta que todo eso se desvanece y es el realmente importante el que te da el beso, el abrazo y te saca la sonrisa que te reconstruye. No tendría ni idea del amor si no me hubiera sumergido en un abrazo suyo.

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No tendría ni idea de admiración si no le hubiera visto andar como si Madrid fuese suyo. Ni de sensibilidad si no le hubiese escuchado cantar. Ni de belleza si no le hubiese visto soñar. Ni de coraje si no le hubiera visto enfrentarse a la vida como lo ha hecho. Ni de perfección si no le hubiese visto sonreír.

Qué vas a saber de tranquilidad si no has dejado tu corazón en sus manos y te lo ha devuelto tan cuidado que no lo hubieras reconocido.

La suerte se hace personas y ojalá nadie que le conozca olvide que él es la mayor de todas.

Te quiere,

Tu hermana, que renunciaría a todo, hasta al supuesto mejor beso, mejor abrazo y mejor sonrisa, por ti y por seguir volando cada vez que me abrazas.

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