Te vas, esta vez con intención de volver, y yo me quedo con mis miedos de siempre. Ojalá nunca olvides que te espero, hasta cuando te odio. Que cada vez que me hablan de una vida perfecta, yo pienso que cuando estás a mi lado la mía lo es. Ojalá nunca olvides tampoco que contigo hago cosas que con nadie más hago, que me obligas a ser incoherente y consigues que tire por tierra todos mis principios, todos mis “no lo pienso hacer”. Ojalá tampoco olvides que cuando estoy más guapa es cuando estoy en tu regazo, que me gusto mucho más desde que volviste, que mi sonrisa más bonita lleva tu nombre.

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Que me encanta conducir, pero adoro que seas tú, tan sexy, el que conduzca mi coche. Que siempre he sido más de corazón que de razón, pero contigo lo racional ya no tiene hueco. Me encantaron tus defectos antes de saber cuáles eran y a tus virtudes aún no me acostumbro. Que eres mejor que las siete maravillas del mundo y que el diablo sabrá más por viejo que por diablo, pero ojalá nunca sepa lo feliz que le puedes hacer. Que, a veces, hablo de ti para poder hacerlo de mí. Menos mal que has vuelto, y ojalá esta vez sea para quedarte.

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